Por un desastre natural que acabe con la mentalidad humana contemporánea. Keynes, Friedman, apertura global o proteccionismo… de esta disyuntiva de tinte económico emana uno de los conflictos más grandes del mundo contemporáneo que se viene gestando más formalmente desde 1930 aproximadamente.
Me dispongo a exponer los puntos más relevantes de una clase de investigación acerca del tema y de la estrecha relación y “control” que Estados Unidos ha mantenido con Latinoamérica a lo largo del siglo pasado y prolongándose hasta nuestros días; esto como estrategia para contrarrestar el ideal socialista. Si lo comparamos con pruebas de laboratorio a nivel científico, en términos económicos, el centro y sur de América sería lo equivalente a los famosos “conejillos de indias” utilizados para testar las ideas aun en incubación.
Ante todo esto creo es necesario agregar, que tal como en su conferencia menciona Naomi Klein, desde el momento de que una sociedad concibe, asimila y lleva a la práctica la economía como ciencia dura, es en donde se cometen los primeros y más trascendentes errores, ya que ésta al ser desarrollada por humanos y con humanos, dista mucho de la perfección de una ciencia que provee datos munéricos inalterables.
Retomando a Klein al señalar que las ideas tienes consecuencias, acerca de la mencionada en el párrafo previo, debo decir que podría concebirla como de las principales causas de los errores cometidos a lo largo de la historia de los Estados Unidos. Y es que ante el debate de tal o cuál sistema económico implementar, se concluye por una práctica híbrida de ideas que se contradicen y que al final de cuentas o fracasan por la ineficiencia del modelo o por la avaricia de los poderosos.
Por lo tanto, considero que para ahondar en el tema es necesario tocar puntos de la historia política, económica y social del país vecino.
Podría decirse que a partir de la Gran Depresión de 1929, Estados Unidos se vio forzado a buscar modelos económicos que reactivaran su sistema y retomar el estilo de vida seguro que algún día habían poseído como nación independiente.
A raíz de esto, era preciso que quien presidiera el país tuviera ideas novedosas y efectivas para con la economía que aun no resurgía. Dentro de esta situación fue cuando Franklin D. Roosevelt con su nueva propuesta “New Deal” , conquistó a los estadounidenses devolviéndoles la esperanza, ganando las elecciones y la confianza de la sociedad de 1932.
“New Deal” consistía en una serie de medidas económicas fundamentadas en la intervención de Estado, con las que se buscaba actuar intensamente sobre lo que fue concebido como causa de la crisis de los años 30. Con este tratado, que se dice fue influenciado por las ideas de Keynes quien apoyaba la política fiscal, se reactivó la economía por medio del incremento de la actividad y gasto del Estado para generar la producción, así como por medio del control bancario que antes de esta época fue deficiente.
Acerca de Keynes, además de ser uno de los principales fundadores de la macroeconomía moderna, debo añadir que fue quien propuso políticas económicas anticíclicas y que sosteniéndose en principios del liberalismo económico clásico, señalaba como indispensable que el Estado interfiriera en caso de que se viera perjudicado; es decir, plateaba un tipo de economía de protección o paternalista.
En los años posteriores, poco tiempo después de concluirse la Segunda Guerra Mundial, comenzaría a dar de qué hablar el personaje némesis de Keynes, Friedman. Durante aproximadamente tres décadas fue un destacado maestro de la Universidad de Chicago, de donde han surgido la mayoría de sus discípulos e interminables historias, intentos por implementar su propuesta de modelo económico que tenía por bandera el liberalismo…laissez faire, “dejad hacer dejad pasar”
De este personaje se desprenden anécdotas de gran trascendencia tanto para la historia de Norteamérica como para la de los hispanohablantes; me refiero a la estrecha relación por la que Friedman siempre se preocupó en tener con el centro y sur de América, sobre todo con Chile y el dictador de aquel entonces, Augusto Pinochet.
Durante los años 50-60, mientras impartía clases en la Universidad de Chicago, abogando por un crecimiento moderado y constante de la masa monetaria como medio para solucionar en gran parte los problemas de la economía y así permitir un crecimiento económico sin inflación, en todo Norteamérica se aplicaba una política fiscal keynesiana, lo que hacía de Friedman todo un radical para la época.
Aunado a lo anterior la situación económica de América Latina empezó a ser insegura debido al quiebre experimentado en Estados Unidos en los primeros años de 1930, lo que provocó que se gestaran una serie de tentativas de reconstrucción económica, esto se conoce como desarrollo hacia dentro, teniendo como principal fórmula expansionar o crear una industria local.
Teniendo la situación señalada como el contexto ideal en el que el socialismo pudiese resurgir, Friedman se dio a la tarea de “repartir” una seria de conferencias como dosis medicinales, para las sociedades latinas, a manera de evitar el cambio de mentalidad económica. Fue aquí donde nace el grupo de los “Chicago Boys”, quienes tuvieron un papel en extremo importante para la propagación de las ideas friedmanistas en América Latina.
Los Chicago Boys, a los cuales hago referencia en el párrafo anterior, no fueron sino un grupo de universitarios chilenos quienes siendo becados en la Universidad de Chicago de donde Friedman ya era una institución, concluyen sus estudios en materia de economía, a manera de estrategia pasiva en donde los “empaparon” de las ideas del maestro… una forma de “lavado de cerebro” . He leído que Friedman fue muy criticado por este hecho y que además se considera como un colaborador de aquel entonces para con la dictadura de Pinochet.
Posterior a estos intentos “latinos” de parte de Friedman, para poner en práctica la abstracción de sus ideas, vírgenes y totalmente radicales para ese entonces, en su país; fue el presidente Ronald Reagan quien implementó sus ideas en su gobierno, su política monetaria basada en el dejar hacer, en el laissez faire, en el grado cero de la intervención del Estado, y en una sociedad regida en materia de capital por parte de las corporaciones.
Considero que hasta este punto lo que he descrito como parte de una historia política de la relación entre un país potencia con sus vecinos “pobretones” , ha sido suficiente pero sobretodo esclarecedora de los acontecimientos que se han venido suscitando en los últimos años y que recientemente han hecho “estallar” la olla de presión.
A manera de crítica al sistema en general y apoyando a la primera persona que cito en este ensayo / investigación Naomi Klein, considero que sería muy retrógrado de mi parte y poco creativa (lo cual sería sumamente preocupante considerando la carrera en la que estoy), que apoyara a una u otra postura, ¿Keynes o Friedman?… difícil cuestión y aun más complicada decisión que solucione los problemas políticos, económicos y sociales.
Retomando a Klein al señalar como cuestionable el designar a la economía como una ciencia dura, creo que es injusto el culpar a un sistema por las fallas que últimamente se han venido desencadenando en la economía que parecía inquebrantable, la de Estados Unidos. Creo que antes de culpar al sistema debemos analizar quien está poniendo en acción al mismo, y la respuesta siempre será una persona o grupo de personas. Siendo esta la única y posible respuesta ante la cuestión, considero urgente y de primera importancia, el concebir a la economía como materia híbrida en la que conviven diversas ciencias, que si bien puede estar relacionada con datos duros, nunca olvidemos que quien la maneja imposiblemente estará exento de la psicología, habrá fallas y casi será imposible mesurarla.
Ante esto retomo la idea de Klein en la que habla acerca del desate de ambición por parte de quienes defienden el modelo de Friedman, que si bien pecó de inocente en la abstracción de la idea y al ser estudiado en la comodidad de la academia, al momento de salir al mundo y ponerse en práctica en la desordenada vida real, claro está que a casi 40 años de haber sido aceptado por primera ocasión por el gobierno norteamericano; considero que en la contemporaneidad es preciso cuestionarnos la pertinencia del modelo.
Tal como señala Klein a manera de conclusión de su enriquecedora plática, conferencia, estoy a favor de las nuevas ideas y me rehúso a apoyar a quienes intenten reactivar algo que por naturaleza (lo más seguro) es que ya haya concluido. Quizá el modelo no esté mal del todo, pero sí necesita “una manita de gato”, darle “refresh” a su explorador; combinar, crear y llegar a un modelo que en vez de estar de uno u otro lado, Keynes o Friedman, política fiscal o monetaria, se encuentre imparcial, que cuente con una autoridad que regule la “ambición animal” que los humanos por naturaleza poseemos, pero que de igual manera exista la libertad regulada en la que el ciudadano pueda ejercer sus derechos y valerse de los productos o servicios que preste o genere para la economía individual, nacional o internacional.
A veces no entiendo el dilema de los globalifóbicos contra los que apoyan a este fenómeno, creo que las razones de mi desconocimiento van más allá de la información completa o incompleta, de primera fuente que pueda llegar a mí, considero que los de mi generación nacimos en un momento de confusión en donde los espacios físicos se han reducido a los virtuales, en donde parece no haber barreras, y todo parece salirse de control por las mismas razones.
Dudo que exista una máquina que detenga o revierta este proceso, la frase de “todo vuelve” en este caso no creo que aplique, y de igual manera dudo de lo perjudicial de la globalización en sí; estoy convencida que mucho poder en manos de pocas personas puede llegar al descontrol y llevar una sociedad al caos… no creo encontrar la solución en este momento para mi calificación de segundo parcial, pero ¿quizá un desastre natural masivo y la repoblación mundial funcionaría?
martes, 14 de octubre de 2008
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