1. Pelear el valor real de la obra de arte.
2. El valor-uso del arte es que no lo tiene.
3. El estado se convirtió en el lugar de descanso para todas las problemáticas sin resolver del mercado del arte. (árbitro).
4. El “aesthete” era la persona que podría definir la diferencia del arte, aquel que se ponía “al servicio” del estado, la belleza y el pueblo, o cualquier cosa pero ssu propia avaricia. (lo que más le afectó, el museo se convierte en su propio árbitro y controlados).
· La autoridad moral del museo se deriva de la apariencia de un conflicto resulto felizmente, donde de hecho no había conflicto alguno entre el interés propio, y en el arte.
· Cambiar la palabra “Picasso, Raphael, Rembrandt”, por “motocicleta” (jajaja).
· Glen Lowry: Museos como parte de una matriz de instituciones donde se transmiten ideas, imágenes, instrucción y placer al público ¿?… desde el siglo XVIII el público se vuelve participativo en vez de pasivo.
· El buen museo: da poder a la audiencia… los otros subrayan a los que están in y out.
· “Being unexplicable becomes its own use-value”.
· El cliché de que el museo no es para divertirte, esconde otro significado: en el museo aprender que hay cosas desconocidas para uno, que son “conocibles”, sólo que no para ti.
· Krens buscó quitar las barreras entre lo que el museo era y quería ser, entre la democracia y la realidad de la autoridad.
· Krens hizo por Montebello, lo que Olympia hizo por Venus: reveals desinterestedness as a sham.
· Krens tenía un cerebro de tofu: absorbe el sabor de otros sin tener un sabor propio.
· Con la PC, nuestra relación con la información había cambiado, y con esto, nuestra relación con la cultura, el jefe.
· Para Krens el el edificio del Guggenheim era como una caja de cornflakes: contenido + decoración.
· Expo’s en el Guggenheim suponían debían ser divertidas, no por infantiles sino porque no te hacía sentir mal ni trataba de consolarte por no poseer ciertas cosas “stuff”.

2005-2007.
La Reserva Federal baja el precio del dinero del 6.5 % al 1 %. Con una tasa de interés para hipotecas tan baja, aparece el “boom” inmobiliario. En 10 años, el precio real de las viviendas se duplica en Estados Unidos. Empieza el problema: Lo que para un pequeño inversionista americano es una bendición, para un banquero se vuelve un dilema de rentabilidad, pues aunque coloque muchos créditos, sus ingresos promedio por el cobro de intereses baja. Ante esto, banqueros americanos deciden hacer lo siguiente: Dar préstamos más arriesgados (por los que cobrarían más intereses), y compensar el bajo margen aumentando el número de operaciones. En cuanto a lo primero, es decir dar créditos más arriesgados, decidieron ofrecer hipotecas a un nuevo tipo de clientes llamados los “Ninja” (siglas que para el sistema bancario americano significa 'no income, no job, no assets'), y cobrarle al ninja más intereses. Sobretodo, querían aprovecharse del boom inmobiliario. Decidieron conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el Ninja, ya que de acuerdo a las tendencias del mercado, esa casa en pocos meses valdría más que la cantidad dada en préstamo. Además, como la economía americana iba muy bien, el deudor podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas. A este tipo de hipotecas les llamaron “hipotecas subprime”, ya que tienen más riesgo de impago. Todo este planteamiento funcionó bien durante algunos años. En todo este tiempo, los Ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y además, como les habían dado más dinero del que valía su nueva propiedad, se habían comprado carro nuevo, habían hecho remodelaciones en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia. Todo ello seguramente pagando a plazos y con el dinero de más que habían recibido del banco.
En cuanto a lo segundo, es decir aumentar el número de operaciones: Como los bancos se vieron de repente dando muchos préstamos hipotecarios a la vez, notaron que se les acababa el dinero. La solución fue muy fácil: acudir a bancos extranjeros para que les prestaran dinero.
Resulta que existen las “Normas de Basilea”, que exigen a los bancos de todo el mundo que tengan un capital mínimo en relación con sus activos. Se empeora el problema. Un banco “empaqueta” las hipotecas prime y subprime en paquetes que se llaman MBS ("Mortgage Backed Securities" o Obligaciones Garantizadas por Hipotecas). O sea, donde antes tenia 1,000 hipotecas “sueltas”, dentro de la cuenta “créditos concedidos”, ahora tiene 10 paquetes de 100 hipotecas cada uno, en los que hay de todo: bueno (prime) y malo (subprime). El Banco busca compradores para esos 10 paquetes. El dinero que obtiene por la venta de esos paquetes va al Activo, a la cuenta de “Dinero en Caja”, que aumenta, disminuyendo por el mismo importe la cuenta “Créditos concedidos”, con lo cual la proporción Capital/Créditos Concedidos mejora. ¿Quién compra esos paquetes para que el Banco “mejore” su balance de forma inmediata? Este Banco crea unas entidades filiales, los “Conduits” que no son Sociedades, sino Trusts o Fondos, y que por ello no tienen obligación de consolidar sus balances con los del banco matriz. De esta manera, los paquetes hipotecarios se fueron vendiendo como en cadena cada vez escalando a bancos más grandes y poderosos. Al final de esta cadena se encontraba una de las Compañías Aseguradoras más grandes de Estados Unidos, ya que la gran mayoría de estos instrumentos de inversión, tan riesgosos pero tan rentables a la vez, fueron asegurados por empresas de reconocido prestigio y trayectoria con el fin de “proteger al inversionista.”
A principios de 2007, los precios de las viviendas norteamericanas empezaron a bajar. Muchos de los ninjas se dieron cuenta de que estaban pagando por su segunda o tercera casa más de lo que ahora valía y decidieron o no pudieron seguir pagando sus hipotecas. Automáticamente, nadie quiso comprar estos paquetes hipotecarios y los que ya los tenían no pudieron venderlos. Truenan después de un rato los grandes bancos que poseían la mayoría de estos paquetes hipotecarios así como las aseguradoras que los respaldaban.
Crisis de Confianza
Como nadie sabe el mugrero de instrumentos financieros que tienen los bancos en los paquetes de hipotecas que compraron, los bancos empiezan a no fiarse unos de otros. Como no se fían, cuando necesitan dinero y van al mercado interbancario, que es donde los bancos se prestan dinero unos a otros, no se lo prestan o se lo prestan caro. Por tanto, muchos bancos emproblemados se ven de repente con problemas de liquidez. Como consecuencias de esto, se paraliza el sistema crediticio e hipotecario estadounidense, y millones de inversionistas que han comprado acciones de todos estos bancos empiezan a ver como el valor de sus acciones se van de picada.
Entra Europa al Panorama
El Banco Central Europeo empieza a subir sus tasas de interés. El Euribor a 12 meses, que es el índice de referencia de las hipotecas, empieza a elevarse. Como los Bancos no tienen dinero, venden sus participaciones en empresas, venden sus edificios y hacen campañas para que mas inversionistas inviertan más y a mejores condiciones. Ahora resulta, que también las familias en europa empiezan a sentirse apretada por el pago de la hipoteca, se infesta Europa de hipotecas subprime. Al subir la tasa de interés la cuota de la hipoteca sube. A las familias no les queda mas remedio que recortar gastos y tratar de llegar con suficiente dinero al final del mes.
Con la baja en el consumo, los comerciantes compran menos a los fabricantes, lo cual reduce la demanda y por ende termina reduciendo la cantidad de producción. Esto, obviamente, lleva a un recorte de personal en las empresas que nada están ligadas con los bancos ni las hipotecas. Con esto sube el índice de desempleo.
¿Cómo viene a ser afectado México?
México se había mantenido bastante independiente de estos problemas económicos estadounidenses, por más que sean nuestros vecinos. Sin embargo, estas últimas semanas es notorio el impacto en México de esta crisis, que aunque no nos ha pegado tan fuerte como a otros países del mundo, se empiezan a ver cada vez más indicios de que no podremos sacarle la vuelta a esta problemática actual.
Primero que nada, es importante plantear que el 80% de las exportaciones de nuestro país son a Estados Unidos, formadas en gran parte por la industria manufacturera así como la industria alimenticia. Con la baja de la actividad de exportaciones, se reduce la producción nacional y con ello aumenta el desempleo en nuestro país.
Por otro lado, cuando pensabamos que la crisis no llegaría a nuestro país tan fácilmente, nos llegó por donde menos lo esperabamos: Europa. En otras palabras, no había escapatoria. La mayoría de los bancos que operan en México son propiedad de bancos europeos. Al afectar la crisis a los bancos en el Viejo Mundo, se ve directamente afectado el sistema bancario de México. Otro problema ligado también al sistema bancario mexicano, es que al estar las matrices de los bancos en otros países, al verse necesitados de fondos o liquidez las casas matrices en EUA o Europa recurren a los bancos menores que les pertenecen (situación que incumbe a la mayoría de los bancos que operan en nuestro país) para sacar dinero.
Un problema aún mayor que ha salido a la luz en nuestro país en esta última semana es el de la especulación. Con la bancarrota recientemente anunciada de una de las grandes empresas mexicanas, todas las empresas multinacionales de nuestro país se ven obligadas a respaldar sus deudas, por lo que se empieza a mover el peso drásticamente en relación con el dolar (fluctuaciones exageradas que se percibieron la semana pasada). Los extranjeros, por lo tanto, se apresuran a sacar el dinero que tenían invertido en México y lo cambian a dólares americanos. ¿Qué es la mayor consecuencia que esto trae consigo? Una crisis de confianza, sucede lo mismo que pasó en Estados Unidos. Se paralizan los créditos interbancarios y entre empresas, se paraliza la bolsa y aumenta el desempleo.
¿Qué es lo que nos espera?
Un año difícil. Mientras no termine la crisis de confianza que rige el sistema financiero en la actualidad, nuestro futuro es negro. Sin embargo, para México más que en otroS países se ve una esperanza en el futuro próximo. Aunque en México podemos esperar una temporada indefinida de menos construcción, menos turismo, menos petróleo y una disminución en la industria automotriz, se espera un crecimiento del 1%, que aunque sea menor que el pronóstico anterior de 2.6%, sigue siendo un número positivo (Estados Unidos ya se encuentra en un crecimiento negativo.) La inflación (según las expectativas de Banamex que salieron este pasado 20 de octubre) para el final de este año 2008 se espera esté en un 5.66%, sin embargo para finales del siguiente año 2009 termine en 3.54%. Son éstas buenas proyecciones para nuestro país ante una catástrofe económica tan grande. Por lo pronto no nos queda mas que esperar que así sea, y que se debilite la crisis de confianza que ha estancado nuestro sistema económico nacional.
Al preguntarle a un financiero que como ciudadanos normales qué podemos hacer para sobrevivir o no veernos tan afectados por esta crisis mundial, la respuesta fue concisa y hasta humillantemente obvia: AHORRAR Y TRABAJAR.